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lunes, 14 de septiembre de 2015

Lograr la Igualdad de Género

Taller a cargo de CDD España en el marco de la Va Asamblea de Redes Cristianas que se  en Madrid, 10/11 de octubre de 2015*

¿Por qué es el papa hostil a las teorías de género?
Las recientes declaraciones del Papa Francisco sobre la “ideología de género” nos lleva a  preguntarnos ¿por qué una herramienta tan importante como el género, incomoda tanto a la jerarquía católica?
Resulta comprensible que una estructura eclesial como es la Iglesia Católica, basada en la jerarquización y desigualdad de género se resienta, por los fundamentos revelados por las teorías de género.
SEXO Y GÉNERO
Cuando nace un ser humano se constata que está dotado de una anatomía que se caracteriza por la presencia de órganos sexuales externos como el pene y el escroto o la vulva. Esta característica hará que se decida que un recién nacido sea niño o niña. Hay unos pocos seres humanos que nacen con órganos sexuales externos poco definidos. Pero como el Registro Civil no conoce sino el sexo femenino y el sexo masculino, se le atribuye el sexo que más parezca corresponder. Sólo muy pocos países, por ejemplo Alemania desde 2014, admiten que a esa criatura se le atribuya un tercer sexo que queda indefinido.
Una vez que se le ha atribuido un sexo a un bebé, la sociedad empieza a socializarlo de manera correspondiente a lo que las tradiciones han definido como masculinidad y feminidad. Así se va preparando a esa criatura para que adquiera los atributos de comportamiento que se necesitan para que más tarde asuma un papel determinado en la división social del trabajo: a la niña se le enseñara a ser más recatada, paciente, dulce, tierna, etc.. mientras que al niño se le permitirá que se ensucie, haga ruido, ocupe mayor espacio, etc…. A ellas se les viste de rosa y se les regalan muñecas, a ellos de azul y se les obsequia pequeños coches. Es decir que las personas no nacen varón o mujer sino que es la sociedad quien las educa y las va formando para queasuman estos roles conforme a lo que está establecido en esa sociedad como varonil o femenino. Y la religión refuerza a punta de citas bíblicas, a veces sacadas de contexto, este tipo de estereotipo gratificando a quienes se conforman con ellos o castigando y estigmatizando a quienes no lo hacen.

Solo desde hace muy poco se ha ido creando un corpus de teología feminista que ha mostrado que las enseñanzas religiosas han estado determinadas por una perspectiva masculina y por lo tanto falsa o incompleta. Pero como dentro de la institución eclesial perdura una estructura de poder y autoridad que excluye a las mujeres, los conocimientos de la teología feminista siguen siendo marginados y no tomados en cuenta.

No solo entre personas de sexo diferente hay discriminaciones. La desigualdad de género también se repercute en cosas como la producción de conocimientos y de saberes. El sentimiento de que ese orden simbólico y social es algo creado así por Dios y por lo tanto “natural” sigue profundamente anclado en la conciencia de las personas. Y no solo la jerarquía sino también amplias partes de la feligresía teme que la  ”teoría del género” desestabilizará tanto a la iglesia como a la sociedad. Prevalece un temor a perder certidumbres aunque sean certidumbres opresivas y castradoras.
En las ciencias sociales el concepto de género es una herramienta que ha contribuido mucho a entender la maravilla humana que somos. Nos ha ayudado a comprender que las relaciones sociales no son naturales, sino socialmente construidas y por lo tanto, pueden cambiar ante todo cuando son injustas y contrarias a la vida en plenitud. Por ejemplo nos ha ayudado a comprender que no importa que una persona tenga una anatomía femenina o masculina. Si tiene las capacidades correspondientes puede ser piloto de avión, canciller de Alemania, barrendero o trabajador social. Pero también ha permitido comprender mucho mejor, por analogía, que otras diferencias sociales entre los seres humanos no son tampoco naturales sino construcciones sociales, como la riqueza y la pobreza o el racismo. Ha contribuido a pensar nuevas maneras de feminidad o masculinidad, a experimentar no ser ni masculino ni femenino conforme a los moldes tradicionales. Ha permitido pensar esta realidad humana, más allá de los convencionalismos tradicionales.

Esta es la complejidad humana que se revela cuando pensamos, con ayuda de herramientas como el género. Pues la complejidad humana es un desafío. Y el concepto de género permite comprenderla mejor en cuanto a la sexualidad, sin intentar encasillarla en categorías rígidas para que cuadre con doctrinas o creencias religiosas cuestionables. ¿Por qué ese miedo a las potencialidades humanas? Si creemos que la gloria de Dios se realiza en el actuar humano, ¿por qué no nos dejarnos interpelar por esa realidad?  ¿Por qué no acoger nuevas experiencias que esta revolución social está permitiendo? ¿Por qué no salir de las jaulas que aprisionan los cuerpos y contribuir con propuestas éticas que sustenten relaciones más respetuosas de las diversidades?

El desafío está en cómo liberarse de posturas fundamentalistas que atacan principalmente los cuerpos de las mujeres, de los LGBITT, que incrementan la violencia contra lo diferente, que obstaculizan programas, leyes y políticas públicas que promueven los DSDR.

Consta que a través de la historia la iglesia católica ha cambiado de postura frente a posiciones científicas o realidades éticas  y religiosas. Por ejemplo, hoy no condena la diversidad religiosa, la laicidad, el sufragio universal, la igualdad entre hombres y mujeres – al menos cuando se trate del ámbito de la sociedad – como lo hizo en otros momentos históricos, llegará la hora del cambio o de lo contrario se quedará enjaulada guardando una realidad inexistente.….

Preguntas provocadoras que puedan dinamizar el dialogo:

¿Qué entendemos por división social del trabajo?.

Enumerar actividades que se identifican como propias de las mujeres y actividades propias de los varones. ¿Quién las realiza? ¿Las podría realizar alguien del sexo opuesto? ¿Cómo se remuneran?. Qué prestigio social tienen?. ¿Qué consecuencias tiene en la vejez de las personas el haberse dedicado a trabajar en un empleo/haciéndose cargo del hogar y los hijos/ancianos/enfermos (cuidado) sin devengar un sueldo ni cotizar a pensión?. ¿Qué puede hacerse para que esto cambie? ¿Qué puede hacer la iglesia para que esto cambie?.

Las mismas preguntas pero en la iglesia.

¿Cuál es el impacto de la crisis actual sobre la división social del trabajo?.
¿Cuál es el impacto de las migraciones internacionales sobre la igualdad de género de las poblaciones migrantes? (Madres que dejan a sus hijos…, familias sin padres, sin madres….) ¿Cuál es el efecto de la pobreza (recortes sociales) sobre las mujeres y sobre los varones? ¿Cómo lograr la igualdad de género en los diferentes ámbitos: laboral, DSDR, en la iglesia?

Destacar los aportes que las teólogas feministas han hecho para avanzar en conceptos como: el cuerpo, la diversidad, la sexualidad y el derecho a decidir.
Añadir nombres de teólogas que a pesar de ser silenciadas e ignoradas por la jerarquía oficial han generado un pensamiento crítico y liberador para las mujeres.
El impacto de los fundamentalismos está teniendo consecuencias concretas en la vida de las personas.  ¿Creen que aun hoy las ideas religiosas forman cuerpos y mentalidades? ¿Hay un proceso de secularización? ¿Qué se puede hacer?


Pensar en estrategias.

*http://www.asamblearedescristianas.net

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Año de la Misericordia - Carta abierta al Papa

 


Carta abierta al Papa Francisco
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2 de septiembre de 2015

Estimado papa Francisco:

Como Católicas por el Derecho a Decidir, apreciamos sinceramente que, en el marco del Año de la Misericordia, usted haya comprendido el dilema en que muchísimas mujeres se encuentran ante el imperativo de interrumpir un embarazo no deseado y en consecuencia haya concedido a los sacerdotes, ya no única y exclusivamente a los obispos, la facultad de absolver lo que han denominado “el pecado del aborto”.

Como creyentes, al igual que muchísimas teólogas y teólogos, consideramos que el aborto no es pecado cuando las mujeres han tomado esta decisión en conciencia, de manera informada y orada y obligadas por las circunstancias: cuando el embarazo ha sido producto de una violación, por problemas de salud, por correr peligro su vida, porque están viviendo una difícil situación económica o social, o se trata de niñas que han sido abusadas sexualmente, entre otras. En ningún caso, las mujeres, ni en las situaciones más extremas, vivimos el dilema del aborto de manera superficial, como lamentablemente usted lo ha mencionado.

Para las mujeres, como para cualquier ser humano, la vida es muy valiosa. Quienes abortan no lo hacen porque han perdido la sensibilidad ante la vida. Para la gran mayoría de ellas, la vida es tan valiosa que no están dispuestas a traer una persona al mundo en condiciones de violencia, pobreza e infelicidad tanto para esa vida en ciernes como para sus familias.

Muchísimas mujeres hemos encontrado en algunas legislaciones civiles más misericordia y justicia que en nuestra propia Iglesia, porque dichas leyes nos consideran personas adultas con capacidad para tomar decisiones . Algunas leyes han dejado de considerar el aborto como un delito porque ponderan dos bienes, el de la vida en ciernes y el de la mujer, y han considerado las distintas circunstancias que viven las mujeres que abortan sin que sean castigadas por ello. Lamentablemente, muchos obispos en el mundo continúan estigmatizando a estas hermanas nuestras y presionando a las autoridades civiles para que sean castigadas.

Valoramos profundamente sus esfuerzos por suscitar una Iglesia incluyente, misericordiosa, amorosa, acogedora, que comprenda las alegrías y tristezas de todas las personas, que recupere la plena comunión sin estigmatizar a nadie. Valoramos que haya comprendido las circunstancias que han conducido a las mujeres a tomar esta difícil decisión, que reconozca que en la mayoría de los casos subyace “un drama existencial y moral” y una decisión dolorosa. Ciertamente, sería fundamental que también considerara que la despenalización del aborto ha ayudado a salvar la vida de muchísimas mujeres, ha reducido su práctica clandestina, insegura y en condiciones insalubres.

Para el Año Jubilar, y desde estas reflexiones, proponemos que:
  • Se considere que el aborto no es pecado cuando ha resultado de una decisión en conciencia y de manera informada y orada, y cuando el embarazo ha sido producto de una violación, haya problemas de salud, corra peligro la vida de la mujer, se viva una difícil situación económica o social o se trate de niñas que trágicamente han sido abusadas sexualmente, entre otras razones.
  • Las autoridades eclesiásticas de todo nivel dejen de estigmatizar a las mujeres que abortan y dejen de presionar a las autoridades civiles para que ellas sean castigadas y perseguidas como delincuentes, porque, como usted lo ha mencionado, la convivencia respetuosa y pacífica depende de la laicidad del Estado.1
  • Todas las autoridades eclesiásticas pidan perdón por el daño físico, moral y espiritual que han generado a millones de mujeres que han abortado, y que no han dado muestra de niguna expresión de misericordia.

Como en nuestras cartas anteriores, le agradecemos profundamente su atención.

Atentamente,
Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir .
1El papa Francisco defiende la ‘laicidad del Estado’”, 27 de julio de 2013. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/07/27/actualidad/1374948221_344203.html