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miércoles, 25 de julio de 2012

Disentimos de las declaraciones del ministro Ruiz Gallardón


Como Católicas por el Derecho a Decidir manifestamos nuestro total desacuerdo ante las declaraciones del ministro de justicia Alberto Ruiz Gallardón con el anuncio de que la malformación fetal dejará de ser un supuesto para abortar.

Nos oponemos a que se modifique la Ley de salud sexual y reproductiva, atentando contra la dignidad, la salud y la vida de las mujeres embarazadas, y mas allá de todas las mujeres.

Como Católicas defendemos la dignidad de las personas: un gobierno para el cual la defensa de los Derechos Humanos es el fundamento de su ética gubernamental no puede obligar a una mujer-ciudadana a traer al mundo a una criatura cuya maternidad ella no se siente capaz de asumir. Pero ese mismo gobierno sí se siente obligado de crear las condiciones legales y materiales para que toda mujer embarazada tenga la garantía de que recibirá todo el apoyo social y se le prestarán todos los servicios públicos que requerirá, ante todo en los sectores de acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, para poder optar libremente y con alegría por la maternidad.

Como Católicas defendemos la salud de las personas: un gobierno que quiere estar a la altura de los estándares de la comunidad internacional negociados en el marco de las Naciones Unidas, considera que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, como esta plasmado en la constitución de la Organización Mundial de la Salud. Obligar a una mujer a ser madre afecta su salud mental, afecta su salud física y afecta su salud social. Exigimos por lo tanto que en vez de modificar la Ley de salud sexual y reproductiva, el gobierno vele por su plena implementación, garantizando educación sexual, acceso a todos los medios anticonceptivos y de profilaxis contra las enfermedades de transmisión sexual así como la prestación gratuita de todos los servicios relacionados con la salud reproductiva.

Como Católicas defendemos la vida. En nuestra tradición religiosa lo que entendemos por la vida va mucho mas allá de la mera existencia biológica; empieza con esta pero la transciende incluyendo todo aquello que le permite a una persona humanizarse plenamente. Es por esta razón que rechazamos determinadamente que autoridad humana alguna – ni el Estado ni la jerarquía eclesial - obligue a una mujer a ser madre. Defendemos su derecho a decidir ella sola sobre el momento y las condiciones en las cuales ella acepta o no ser madre. Defendemos su derecho a no tener que poner su vida en riesgo por un aborto inseguro realizado en la clandestinidad porque unas leyes injustas la quieren forzar a ser madre en contra de su voluntad.

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