miércoles, 24 de abril de 2013

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE JUSTICIA ALBERTO RUIZ GALLARDÓN


Señor ministro,

Como ciudadanas católicas nos dirigimos a usted para manifestarle nuestra gran preocupación por los cambios legislativos en materia de la salud sexual y reproductiva que, usted como ministro de Justicia, quiere solicitarle al poder legislador de nuestro país.

Como ciudadanas nos indigna y nos duele que veinte años después de la Conferencia de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de 1993 celebrada en Viena –en donde la comunidad internacional, de la cual España también se ha considerado integrante, haya dejado plasmada, primero que los Derechos Humanos son indivisibles y segundo que los Derechos de las Mujeres también son Derechos Humanos-, el gobierno español a través de usted como su ministro de Justicia, esté planteando un retroceso grave en materia de ciudadanía de las mujeres.

Nos indigna que no se reconozca que en aquel campo en el que por naturaleza ningún varón puede reemplazarnos, y que es la gestación y el parto de nuevos ciudadanos y ciudadanas, el Estado debe garantizarnos como ciudadanas el derecho a decidir –guiándonos por nuestra conciencia-, sobre la oportunidad y el momento para gestar y traer al mundo un ser humano nuevo.

Nos duele que precisamente en una coyuntura económico-social tan difícil como la que atraviesa nuestro país en la actualidad, en la cual la mayoría de la ciudadanía lucha por sobrevivir, el gobierno quiera despojar a las mujeres sin los recursos necesarios para salir del país, de la dignidad de ser quienes ejercen el control sobre su capacidad de reproducción. Pues al crear una ley injusta que les niegue sus derechos reproductivos, ellas se verán confrontadas a la alternativa indignante de convertirse en madres en contra de su voluntad, o bien, en criminales para poner término clandestinamente y arriesgando su vida y su salud a un embarazo no deseado.

Como ciudadanas católicas nos indigna que a pesar de que las encuestas hayan demostrado que dos de cada tres ciudadanos católicos españoles, mujeres y varones, están a favor de la legislación vigente en materia de salud sexual y reproductiva desde 2010, el Gobierno y usted como ministro de Justicia de un Estado aconfesional, sólo tomen en cuenta la opinión de algunos ciudadanos católicos que, a pesar de no disponer de la más mínima legitimación político-democrática, se arrogan autocráticamente el derecho de ser los voceros de todas las ciudadanas y de los ciudadanos católicos en España, por el simple hecho de desempeñar cargos de dirección dentro de una institución eclesial que goza de una larga tradición histórica.

Pero el Estado español reconoce la libertad religiosa y la libertad de conciencia como Derechos Humanos fundamentales, por ser Estado Miembro del Consejo de Europa y de la Unión Europea y por haber suscrito el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Esas libertades y esos estos derechos son derechos individuales que tienen la función de garantizar la protección del ciudadano o de la ciudadana individual contra cualquier tipo de injusticia, incluyendo cualquier forma de totalitarismo estatal o institucional. Como ministro de Justicia y miembro del Ejecutivo usted tiene la responsabilidad de implementar estos tratados y pactos internacionales y proteger los derechos humanos fundamentales en España. Tiene que respetar la libertad religiosa y de conciencia de los individuos ciudadanos católicos mujeres y varones que, como lo demuestran las encuestas, disienten en su gran mayoría con la jerarquía de su comunidad religiosa en materia de derechos sexuales y reproductivos.

Como ciudadanas católicas nos duele profundamente que se le acuerde mayor valor a la vida de un nasciturus que a la vida de una mujer ciudadana, sujeto de derecho. Nuestra tradición católica enseña otra cosa. Según San Agustín como Santo Tomás, la vida  (intrauterina) del embrión y del feto va adquiriendo valor a medida que avanza el embarazo. Y no se considera en ninguna parte de nuestra tradición católica que exista un derecho a nacer.

Aunque esto no signifique que no consideremos que el nasciturus sea un bien jurídico que merezca protección. Si que la merece, por un lado en la medida en que la gestación va avanzando y en la medida en que la mujer gestante tenga el proyecto de llevar a término su embarazo. Pues todo ser humano que nazca tiene el derecho a nacer en las mejores condiciones sanitarias, económicas y sociales posibles, que el Estado debe garantizar.

Para terminar queremos recordar que nuestra tradición católica considera que la edad en la que una mujer puede decidir sobre una maternidad es la de 14 años.  Pues esa es la edad mínima que se requiere según el Derecho Canónico para que una mujer pueda contraer matrimonio válidamente, es decir, dar su consentimiento a relaciones sexuales (legitimadas) y, por ende, a un posible embarazo en plena libertad y conciencia de lo que hace.

Esperamos que usted como responsable político de un Estado democrático tenga en cuenta estas consideraciones que representan el sentir de una parte importante de los ciudadanos y ciudadanas católicas en nuestro país, incluyendo el electorado del Partido Popular.

Muy atentamente,

Mar Grandal
Presidenta
Católicas por el Derecho a Decidir de España.

viernes, 15 de marzo de 2013

“Bergoglio debería llamar a un tercer Concilio Vaticano”

Maria Jose Rosado Nunes, la académica que fundó y dirige la entidad en Brasil reclama que el nuevo papa genere un debate amplio sobre la desigualdad económica y social, la opresión racial y de género y una nueva comprensión de la sexualidad.

Pare leer la entrevista pinchar aqui

jueves, 14 de marzo de 2013

Católicas con motivo de la elección de Francisco I


Como Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, la elección del cardenal Jesuita argentino Jorge Mario Bergolgio como Papa de la Iglesia Católica, nos preocupa por su posición contraria a los derechos de las mujeres y de los  homosexuales, además de las graves denuncias y testimonios que lo vinculan con la dictadura argentina 1976-1983.

No es coincidencia que en medio de tantas críticas de orden moral, religiosa y política a la Iglesia católica, el nuevo Papa escoja el nombre Francisco. Por eso, esperamos  que así como San Francisco de Asís, que en medio de una crisis moral de la Iglesia en su época, optó por un estilo de vida más evangélico, recuperando el legado del proyecto de Jesús, que el nuevo Papa Francisco  , acepte y asuma el desafío de renovar la Iglesia católica construyendo un proyecto de Iglesia diferente al de la opulencia, el poder y el autoritarismo.

Hoy como mujeres católicas afirmamos la necesidad de que el Papa Francisco rompa con la invisibilización histórica de las mujeres y reconozca el derecho que tienen de participar en igualdad de condiciones en todos los espacios de la  vida de la Iglesia.

Esperamos que así como San  Francisco de Asís optó por denunciar un sistema desigual que producía extrema pobreza, el pontificado del Papa Francisco  esté marcado por una práctica evangélica de  servicio,  acogida y  solidaridad.

Queremos un Papa que asuma como guía para su pontificado la realidad de las personas y no doctrinas obsoletas que condenan y no ayudan a la realidad de hoy. 

Queremos que el pontificado de Francisco, reconozca el derecho y la capacidad ética y moral que tienen las mujeres a hacer uso del principio católico de la primacía de la  consciencia en caso de una decisión por la interrupción del embarazo.

Queremos que el pontificado de Francisco  se deje refrescar por los vientos del Concilio Vaticano II y abra la posibilidad de una revisión doctrinal y pastoral sobre el concepto de  familia, el divorcio, el celibato, el sacerdocio femenino, el derecho de las mujeres a decidir sobre todos los ámbitos de su vida, las uniones entre personas del mismo sexo y el uso del preservativo para la vivencia de una sexualidad libre y saludable.

Deseamos que el nuevo pontífice escuche el clamor de sus fieles  y revise las prácticas de la Iglesia frente a los autores de abusos sexuales  a menores y a mujeres.

Le recomendamos que el dialogo inter-religioso, la libertad de expresión, la acogida a la diversidad sean entendidos como una relectura evangélica en los días actuales y no como amenaza a los valores evangélicos.

Queremos que el pontificado de Francisco tenga claro su papel en la sociedad como institución religiosa y no intente imponer sus principios y creencias  en las directrices  de los Estados. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Acceso igual para todas y todos a todos los sacramentos


¡Como Mujeres católicas y con motivo del Día internacional de la Mujer exigimos en nuestra Iglesia acceso igual para todas y todos a todos los sacramentos! Exigimos que el sexo y la sexualidad dejen de ser el fundamento institucional en la Iglesia católica romana!

En el momento histórico en que se reúne en el Vaticano el colegio cardenalicio para elegir un nuevo pontífice nos preguntamos ¿Hasta cuándo seguirá basándose el Papado, es decir el ministerio supremo en la Iglesia católica, en el sexo y la sexualidad? – Pues desde hace siglos para poder llegar a ser nombrado pontífice de esta rancia institución es condición sine qua non pertenecer al club más exclusivo del planeta: el colegio cardenalicio. Este club tiene a lo sumo 120 a 150 miembros, de los cuales solo los menores de 80 años pueden participar en el conclave. Y para poder ser “creado” cardenal o príncipe de la Iglesia se requiere, por pura costumbre, pues el derecho canónico no lo prescribe - tener órganos sexuales masculinos a condición de renunciar solemnemente para toda la vida a utilizarlos.

Es cierto que esta condición, aunque fundamental e indispensable, no es la única.
Otra condición es que todo candidato a obispo – etapa por pura costumbre necesaria para llegar a cardenal – profese la convicción de que “la Iglesia carece de poder” para ordenar a alguien que, a pesar de haber recibido el sacramento del bautizo carece de órganos sexuales masculinos (can 1024, CIC, de 1983). Esta condición se ha vuelto cada vez más apremiante, pues como lo formuló hace 50 años el Papa Juan XXIII, uno de los signos de nuestro tiempo es que “la mujer ha adquirido una conciencia cada día más clara de su propia dignidad humana”, por lo que “exige” que “se le reconozcan los derechos y obligaciones propios de la persona humana” (Pacem in terris, 41). Y parece que los signos del tiempo no paran ni ante las puertas de la institución eclesial.

Así mismo, desde la publicación, en 1968, de la encíclica Humanae vitae por el Papa Pablo VI, también hay que profesar públicamente que la sexualidad y la capacidad reproductiva de la mujer no pueden ser controladas por esta, sino que deben someterse a directivas vaticanescas precisas, a saber: a/ Abstinencia sexual total fuera del matrimonio heterosexual monógamo y vitalicio para todas y todos. b/ Dentro del matrimonio abstinencia sexual como único método legitimo en caso de no desear procrear. c/ Proscripción absoluta del aborto, ya que el derecho a la vida de una mujer y en particular a la vida en plenitud, como dice el Evangelio de San Juan, tiene menos valor que el derecho a la vida biológica tanto de un óvulo fecundado como de un embrión o de un feto.

Como vemos, no salimos del terreno del sexo y de la sexualidad.

Pero si bien compartimos con la grandísima mayoría de la feligresía católica una actitud positiva frente a la sexualidad, fuente de humanización y de placer, si bien profesamos que la consideramos un don maravilloso de Dios que debemos ejercer en relaciones justas y responsables, si bien profesamos que Dios nos proveyó de una conciencia que nos sirve para discernir qué decisiones tomar respecto a nuestra vida y a nuestra sexualidad y procreación, decimos BASTA!

Basta a lo que la jerarquía católica nos quiere seguir imponiendo como voluntad divina. ¡COMO MUJERES CATÓLICAS Y CON MOTIVO DEL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER EXIGIMOS EN NUESTRA IGLESIA ACCESO IGUAL DE TODAS Y TODOS A TODOS LOS SACRAMENTOS!

¡Manifestamos que un Pontífice elegido sobre la base de la discriminación sexual carece de toda legitimidad para dirigir a la comunidad de la Iglesia universal!

¡Exigimos una representación equitativa dentro del colegio electoral del próximo Papa!

¡Queremos un Papa que reconozca los derechos humanos dentro de la Iglesia, y en particular la libertad de religión, de conciencia y de expresión!

¡Queremos un Papa que le entregue al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios renunciando a su función como Jefe de Estado!

¡Queremos un Papa que priorice la lucha social y la opción por los pobres!

Declaramos que como mujeres católicas ¡estamos hartas de que el único papel que se nos reserva respecto al sacramento de la ordenación dentro de la Iglesia católica sea el de gestar, parir y criar los recursos humanos provistos de órganos sexuales masculinos que necesita la jerarquía eclesial para perpetuarse!

Catolicadas - Tercera Temporada (playlist)